
Es un procedimiento totalmente indoloro en el que se utiliza anestesia local en gotas, las que se colocan algunos minutos previos a la intervención.
Durante la cirugía, el paciente debe estar tranquilo ya que no va a sentir ningún dolor. Deberá mirar fijamente una luz cuando se le indique y escuchará un leve sonido producido por el láser.
En menos de 60 segundos, pulsos de Láser Excimer, reacondicionan la córnea corrigiendo su curvatura.
La recuperación de la visión es inmediata, no se requiere oclusión, el paciente se retira caminando y la mayoría regresa a sus actividades normales en uno o dos días.